La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) sacó un interesante estudio sobre la calidad de algunos productos alimenticios en su revista Poder del Consumidor, y puso en alerta a los consumidores que suelen adquirir el polvo para hacer gelatina de la marca D'Gari, ya que encontraron un componente que es dañino para la salud, sobre todo para los niños.
Dicho componente podría ser muy peligroso y en algunos casos causar cáncer, por lo que la Profeco, informó que el producto (específicamente la gelatina de uva), rebasa los límites de azúcares y un aditivo utilizado como colorante, la eritrosina, podría causar daños neuronales y físicos.
El estudio elaborado por la Profeco indica que prácticamente ese producto es una mezcla de azúcares con colorantes y específicamente con la eritrosina, por lo que urgió a la población a evitar el consumo de la misma ya que considera que el colorante es cancerígeno.
Otra de las razones, por las que el producto es considerado como engañoso, es la publicidad del empaque, en la que se muestra un racimo de uvas, sin embargo, la dependencia subraya que no contiene fruta, por lo que incumple con la norma de calidad necesaria para su venta.
¿Cómo afecta la eritrosina?
La eritrosina es un colorante que ha generado mutaciones genéticas en animales, tanto mamíferos como en otros seres vivos. Se realizaron experimentos en peces cebra y se pudo observar mutaciones genéticas, deformidades y toxicidad.
A la eritrosina también se le conoce como "colorante rojo" y es utilizada para preparar algunos cócteles y alimentos principalmente los productos lácteos y sus derivados, tales como: yogurt, queso, helados, crema o leche.
De acuerdo con la Federación de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas in inglés) hay una lista de colorantes que no están permitidos, entre ellos la Eritrosina (E-127) o rojo violeta que no ha pasado la prueba para su certificación.
Las pruebas que se le han realizado al colorante sintético, exponen que al consumirlo puede causar fotosensibilidad y podría ser cancerígena, en cuanto a los daños neuronales que destacan el surgimiento de un trastorno de déficit de atención (TDAH) aún no han sido verificados.