Oaxaca es una tierra en donde han nacido muchos personajes destacados en la historia del país como Porfirio Díaz o Benito Juárez, sin embargo, también es el estado que vio nacer a un oaxaqueño que se convirtió en el asesino serial más terrible de México. Esta es la historia.
En México han existido casos icónicos de asesinos en serie que han estremecido a la sociedad desde tiempo atrás como son Goyo Cárdenas, conocido como el estrangulador de Tacuba, o la pareja conformada por Juan Carlos Hernández y Patricia Martínez, conocidos como los Monstruos de Ecatepec, pero nadie supera al siguiente criminal en los tiempos más recientes.
El oaxaqueño que se hizo asesino serial y caníbal
Nos referimos a Andrés Filomeno Mendoza Celis que en su vida ha tenido muchos apodos como El chino, El Caníbal, El Carnicero, pero popularmente es conocido como El Monstruo de Atizapán. Este hombre nació en el municipio de Zimatlán de Álvarez en la región de Valle Centrales del estado de Oaxaca.
Desde muy joven Andrés partió a buscar nuevas oportunidades en el Estado de México y en la Ciudad de México. Llegó a Atizapán en la década de los 80s para vivir en la casa de su hermana. Luego puso una carnicería en donde se hizo muy conocido entre los vecinos e incluso fue presidente del Consejo de Participación Ciudadana de Atizapán y formaba parte del PRD.
Hay quienes aseguran que era un hombre tranquilo que se preocupaba por ayudar con despensas a las mujeres, pero en realidad Andrés se volvió un asesino serial y feminicida cuyo número de víctimas asciende hasta los 40.
Crímenes
Sobre sus crímenes se han revelado detalles escabrosos que demuestran la depravación de este sujeto. Se sabe que citaba en su casa a mujeres en su casa con la promesa de dar una despensa o apoyo del gobierno. Además, solía frecuentar bares para conocer chicas a quienes invitaba a su domicilio y si ellas se negaban a sostener relaciones con él, las mataba, descuartizaba y enterraba en su sótano.
Cuando los agentes de la policía ingresaron a su casa lo que descubrieron los dejó paralizados. El sótano había sido construido debajo de la cama de Andrés, en la habitación encontraron montones de ropa, fotografías. Una vez dentro del sótano hallaron un cuerpo cercenado sobre una mesa y en botes hallaron los órganos junto, algunas partes habían sido bañadas en sal para conservar la carne.
Los peritos localizaron 12 celulares, maquillaje, ropa de mujer, carteras, zapatos, collares, también cintas de VHS en done aparecía Andrés cometiendo los crímenes que el mismo se grababa y varios cuadernos con los nombres de las mujeres que habían sido asesinadas por el oaxaqueño a lo largo de los años. Pero el descubrimiento más escalofriante fue de los rostros desollados de las mujeres que Andrés conservaba en perfecto estado.
Cuando el llamado Monstruo de Atizapán confesó sus crímenes aseguró que se comía a sus víctimas y que incluso llegó a regalar la carne entre los vecinos y a los habitantes del poblado de san Sebastián Río Dulce, en su natal Zimatlán de Álvarez, Oaxaca.
Actualmente Andrés enfrenta una prisión vitalicia por diferentes feminicidios y otros crímenes como desaparición y trata de personas. En su casa fueron halladas más de 4 mil restos óseos y se encuentra en el Centro Penitenciario y de Reinserción Social de Tlalnepantla, Estado de México.
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